jueves, 9 de abril de 2020

Hoy quiero confesar ...

Pues sí, hoy no es un día para contar. Es de madrugada y no puedo dormir del estado de nervios que tengo. Así que vengo aquí a desahogarme un poco. Y es que son ya muchos días y todos más o menos iguales. Y hoy ha tenido que volver (como cada noche) la sargento que vive en mi para poner orden en la cena. Y al acostarme volver a poner orden en las camas. Y me he quedado pensando.

Es muy folclórico pero "hoy quiero confesar que estoy algo cansada". Es más, algo no, mucho. Todos los días me acuesto con dolor de garganta por gritar a los niños, todos los días recojo mijitas de comida que han volado en la cena ya sea por hacer la gracia o por un estornudo. Todos los días grito cuando vuelvo de tomarme mi ducha de 3 minutos porque, aunque ellos vienen a visitarme y a contarme que uno a pegado al otro, que el otro le ha pegado a la una o que los dibujitos que les he puesto son repetidos, cuando entró al salón tengo que ver cómo lo han sacado todo de los cajones y lo han tirado como les ha dado la gana. Veo como pasan de usar zapatillas y calcetines cuando no los miro. Tengo que aguantar que llamen a Papi llorando cuando les riño porque es que estoy todo el día riñéndoles. No puedo o no sé disfrutar de ellos. Sé que son pequeños y tal pero tengo que aguantar que me griten, que me peguen, que me digan que ojalá me muera porque soy la peor madre del mundo. Y los entiendo, ellos están encerrados sin saber por qué. Han dejado su cole, sus amigos, su parque y todas sus rutinas sin entender el motivo real. Y los días pasan. Y pesan. Y ya me cuesta dormir no por falta de cansancio o por los monstruitos si no porque cuesta. Yo me veía ya trabajando desde hace dos semanas... Lo quería, lo necesitaba. Es egoísmo??? Seguramente sí. Pues lo soy, soy egoísta. Pero necesito "salir de ellos" para necesitarlos. Y que ellos me necesiten a mi. El padre juega con ellos, hace lo "guay" y yo me despejo limpiando o cocinando. Pero siguen estando ahí, y si pasa algo yo estoy ahí para gritarles. Hoy me he quedado sin fuerzas. A las 21 de la noche me he sentado en el sofá después de media hora luchando con ellos para que recojan lo que han tirado y me he venido abajo. Y he llorado. Mucho. Y los monstruitos se han vuelto humanos y me han abrazado, me han besado.... Pero me tienen que ver destrozada para hacerlo??? Para ellos es duro, para mí también. Todos los días es un juego diferente, un baile o una canción diferente, una manualidad, una repostería.... Se me agotan las ideas. Y ellos piden más. Son pequeños, recuerdo que tienen 5, 3 y 2 años. No los culpo pero no puedo darles lo que necesitan porque yo ya no tengo fuerzas. Estoy enferma, llevo casi 1 año de baja laboral y no puedo permitirme 5 minutos al día para dedicarme a cuidarme yo. Y de la rutina del "no salir" ya me da miedo que levanten el confinamiento y me vea en la calle con más gente, con más niños... Conduciendo... Todo se me hace una bola enorme que no sé ni seré capaz de tragar.

Resulta abrumador escuchar cifras, datos más o menos reales. Más de 15.000 muertos. Se dice pronto.... Pero madre mia.... Me parece una barbaridad. No me ha tocado de cerca gracias al cielo de momento pero en mi familia, como en todas, hay muchas personas de alto riesgo. Que te falte tan solo una de ellas... Y saber que ha estado sola, que no puedes lloraría como se merece.... Multiplicado por 15.500 es asfixiante. No se puede pensar así, y lo sé. Además yo puedo estar "orgullosa" de llevar 28 días sin pisar la calle absolutamente para nada. Cumplo con mi parte pero nada más??? No puedo hacer nada más???

Mañana será otro día, vendrán otras sonrisas, otros abrazos, otros inventos y me sentiré mejor. Volveré a buscar sarcásticamente el humor a esta situación.... Pero...hoy quiero confesar que no puedo más...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta lo quieras, estaré encantada de leerte ;)