lunes, 18 de mayo de 2020

Día 67: Lunes.    Y hoy va de reflexiones....

A lo largo del día me voy planteando las cosas que quiero contaros cuando pueda sentarme a escribir. Hoy son las 23:21 y, a pesar de tener mi "guión" en la mente, algo me ha cambiado el chip.

Ya os he dicho varias veces que no tenemos televisión. No es que no tengamos el aparato en sí, que lo tenemos, lo que no hemos puesto ha sido la antena. Al principio fue un poco por dejadez, tampoco somos mucho de sentarnos a ver la televisión normal y ahora ya es que no quiero tenerla porqué estar "desconectada" de las noticias me hace ser un poco menos infeliz. Cuando quiero saber solo tengo que poner una palabra en el buscador del móvil.

Sin embargo hoy, durante la cena, al señor Marmota le ha dado por poner las noticias en el móvil. Y una de ella me ha pegado un pellizco en el estómago. "Se teme el colapso judicial por las demandas de divorcios presentadas durante la cuarentena y por peticiones de cambio de regímenes alimenticios y de visitas". Esto último es de lo más lógico, en circunstancias excepcionales como las que estamos viviendo todo eso ha de cambiar. Pero me ha llamado especialmente la atención que se soliciten más divorcios en dos semanas que en todo un año judicial normal. "La cuarentena para factura a los matrimonios" dicen. Yo creo que el problema no ha sido la cuarentena. El problema es todo el tiempo que vivimos sin ella. Porque las familias de hoy en día no son la familias de antaño. Por lo general trabajan los dos miembros de la pareja. Y con hijos de por medio, para conciliar es inevitable esquivar el tiempo juntos. Un día del fin de semana, una quincena de la vacaciones.... Poco más. Y llega un momento en que la rutina se acomoda en uno mismo y dejamos de cuidar a la pareja. Por eso ahora pasar de vivir "solos" a tener durante casi dos meses a tu pareja a tu lado es duro. Es duro porque tú has cerrado en tu intimidad solitaria pensamientos e ideas que ya no quieres o no sabes compartir. Y a tu pareja le pasa igual. Un fin de semana juntos es como irse de fiesta, todos tus amigos son más amigos que nunca. Pero ay, pobre de ti, llama a algunos de ellos al día siguiente para que te ayuden a algo. Los que de fiesta son tus mejores amigos ni están siempre ni están para todo. En tu casa pasa igual. Tu pareja y tú os veis de pasada y no reparáis en poco más que hablar del día a día y de la organización horaria del día siguiente. Pero en 60 días hace falta más. Mucho más.

Seamos francos, la mayoría nos hemos pasado la cuarentena en pijama y con la cara lavada. Y si un día te ha dado por vestirte i arreglarte y tú pareja no se da cuenta, porque es a lo que estáis acostumbrados, te duele. Y si un día cocinas más de lo normal o un plato especial y tú pareja no lo valora, te duele. Y entonces te planteas quién es esa persona con la que convives. Y es un "desconocido" del que una vez te enamoraste y ya no recuerdas bien el por qué.

Cuando eres joven, a mí me pasaba, ves películas románticas y te derrites de amor. Crees en el amor idílico para toda la vida. Y si te casas lo haces pensando en el "contigo pan y cebolla". Pero "madurar" en el amor duele. Aprender y ser consciente de que nadie cruzaría un océano por verte duele. Pero es que tú mismo tampoco lo harías..... Darte cuenta de que pasas a un plano muy diferente cuando entras en la vorágine de la vida, los niños, los trabajos, los problemas.... Duele. Los besos apasionados del principio pasan a ser simplemente besos. Y donde antes había miradas de complicidad ahora son miradas de reproche. Y es lo que toca. Es lo vida, el ritmo, su curso natural. Duele darte cuenta de que las películas no son más que ficción y que las cosas en la vida real son de otro modo. Duele reconocer que tú no eres Meryl Streep y que no va a llegar a tu casa por azar ningún Clint Eastwood a ponerte en duda o a regalarte una pasión que, inevitablemente, se va perdiendo.

Y ojo, que esto que digo no es autobiográfico, todavía no hemos hablado de divorcio el señor Marmota y yo jejejeje. Es simplemente que escuchar la noticia me ha... Removido. Y entiendo que las parejas no se "aguanten" porque en el día a día normal no te hace falta aguantar a nadie. Apenas se comparte tiempo en familia. Las familias han pasado a ser esos "grupos de amigos" con los que, de vez en cuando, te reúnes. Y es triste. Pero es la realidad. Y por mucho que duela es algo que no se puede cambiar. Porque alguien ha de encargarse de los niños mientras el el otro trabaja, porque no queremos perdernos nuestro ratito de ir al gimnasio, porque queremos que nuestros descendientes nos superen y que sepan hablar inglés con 3 años, y que toquen el piano, naden, pinten, bailen, hagan deporte y lleguen a casa a la hora de la cena justo para ir a dormir. Porque tú mientras tienes que mantenerte en forma, trabajar, arreglarte, quedar con amigos, arreglar la mitad de la casa y organizar la mitad de las comidas, que tú pareja ha de encargarse de la otra mitad mientras también cumple con su parte. Y al llegar la cena ni tú tienes ganas de contar las anécdotas de tu día ni tu familia quiere escucharlas. Queréis alimentaros e irnos a la cama porque el día siguiente será igual de cansado.

Cuándo se disfruta de una película en familia??? De un juego de mesa??? De una charla.... Los horarios, malditos horarios, lo acaparan todo.

Cuánto hace que no le preguntas a tu pareja cómo se siente??? Cuánto hace que no os regalais un "te quiero" con la mirada?? Cambiamos eso por un "no has recogido los vasos del desayuno" o "no has recogido la lavadora". Y nos sentimos esclavos en la familia que nosotros mismos decidimos formar. Y si te sientes esclavo dejas de disfrutar. Por eso 60 días dándote cuenta de que a quien tienes a tu lado no es como tú recordabas haberlo tenido.... Pesan. Y prefieres estar solo en este mundo que va a seguir rodando, sea cual sea tu estado civil.

La vida no es la película que te enseñaron. La vida duele y te aleja. Y te cambia. Aunque tú solo aprecies los cambios de quién tienes delante. Y duele pensar que el resto de tus días en tu vida seguirán los reportes y no los "te quiero", que seguirán las obligaciones y no pararemos un momento para abrazarnos.

Pero el guión de tu película lo escribes tú. Y siempre, siempre, siempre estás a un solo paso de cambiarlo.

El amor no se acaba, el amor se transforma.



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